viernes, 26 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD, CONSUME IDIOTA

La actual navidad (con minúsculas) poco tiene que ver con la que vivimos algunos dos o tres décadas atrás. Han evolucionado tanto y tan rápido que cuesta trabajo pensar que no siempre ha siso como es ahora.
Mi mente recuerda una  y otra y otra Navidad de regreso a casa. Lo importante de mi Navidad como tantos de mi generación era volver a casa después de haber pasado el primer trimestre escolar fuera de ella estudiando. El olor del cuarto de baño cuando volvía a reencontrarme con la sencilla ducha de casa. Todavía hoy, después de 30 años puedo notarlo y distinguirlo entre mil olores distintos.
Apenas había regalos porque no había para regalos.
No había nada y teníamos de todo.
Teníamos todo lo que se podía necesitar: estar en casa de vacaciones con un horario libre para disponer con los amigos callejeando por el pueblo y jugando juntos.
Hoy, a pocos días de enfrentarnos al inicio del 5º año de los años 10 de este siglo, lo importante para nuestros niños y sobre todo para los adultos es lo que afirma este acertado mensaje callejero: consumir y poseer la necesaria capacidad económica para hacerlo. Y somos tan idiotas que somos capaces de gastarnos lo que no ganamos. ¡Pero consumimos! Es lo que importa.
Y finalizan las navidades y podemos darle la vuelta a lo subrayado anteriormente:
Tenemos de todo y no hay nada.



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jueves, 4 de diciembre de 2014

QUIEN COMPRENDE LA VIDA NO NECESITA CREENCIAS

Como si fuera fácil comprender la actual frenética vida que nos ha tocado vivir. Y no podemos quejarnos porque siempre hay personas cercanas que están peor. Ya lo dice el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos. 
Desde luego, es mucho más sencillo creer a pies juntillas las verdades universales y ancestrales tradicionales que cuestionar lo establecido
Creer nos ayuda a sobrevivir y sobrevivir nos permite vivir. 
Entiendo que a medida que acumulamos canas la vida se va clarificando como el buen vino o incluso el malo, pero comprenderla en sentido absoluto se me antoja imposible para la mayoría de los homo sapiens terrestres. Poco a poco vamos entendiendo pequeñas cosas que en la niñez o en la juventud nos resultaban inteligibles y comprendemos que la vida hay que vivirla y revivirla a cada instante, creer en las personas que nos rodean que son mucho más trascendentes que los seres celestiales.





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