martes, 20 de enero de 2015

LOS CULPABLES DE LA CRISIS VIAJAN EN YATE NO EN PATERA

Un servidor ni ha viajado en yate ni en patera, creo que al igual que la inmensa mayoría de las personas y peatones que compartimos este territorio, país, nación, patria, reino o estado (tenemos términos para todos los gustos).
Entonces... ¿Quién es el culpable? Me temo que es una de esas preguntas sin respuesta o con demasiadas respuestas. Cada uno tiene su culpable, según el calidoscopio con el que se mire y según nos haya influido personalmente la crisis.
Para unos son los políticos en general y nuestro paisano Zapatero en particular. Siguió pagando el cheque bebé y no sé cuántos gastos sociales cuando el papá Estado ya ni tenía para pañales. No supo ver “la que se avecina”. En cualquier caso, una persona sola, aunque sea el Presidente no puede ni debe ser el único culpable aunque lo hayamos convertido en el malo de la película. Eso va con el cargo.
Por otro lado, podemos buscar otro culpable: la banca. Tan sólo tenemos que echar la mirada seis años atrás para recordar cómo esos señores banqueros con corbata te buscaban con o sin los 15 puntos del carnet para ofrecerte la mejor oferta posible e imposible de rechazar: dinerito “low coast” para gastar más que para comprar. Y fácil de devolver aunque ahora muchas familias le resulta imposible. ¡Con lo complicado que lo vemos ahora todo, que sencillo parecía entonces! 
Pero no es menos cierto, que parte de la sociedad, ve en los inmigrantes venidos de decenas de países a procurarse una vida que en sus países de origen ni siquiera podrían imaginarse, los culpables de nuestros actuales males económicos. Cuando había trabajo para todo el que quería trabajar porque había dinero para todo el que lo pedía, nos sentíamos solidarios de poder acogerlos entre nosotros. Trabajaban donde nosotros ya no queríamos trabajar, y pagaban la seguridad social como cualquier español que siente la sangre del El Cid correr por sus venas y además tenía muchos hijos que serían nacionales y que en un futuro sustentarían un sistema social imposible de sostener con las aportaciones únicas de los “cristianos viejos”. En la actualidad, las cosas han cambiado y se ve al inmigrante más como un problema que como una solución.
Está claro, que cuando hay, hay para todos, pero cuando escasea sólo hay para nosotros. Es la condición humana: “lo mío es mío y lo tuyo es nuestro”. 
Afortunada o desafortunadamente nos quieren convencer que ya estamos saliendo de la crisis. Deseamos que sea cierto. Amén a los datos macroeconómicos que advierten que en un par de años volveremos a un estado de bienestar medio y podremos gastar a manos llenas lo que tenemos y lo que no tenemos para después volver a sufrir otra crisis y así hasta que la muerte nos separe. Pero tranquilos, podremos seguir viendo la paja en el ojo ajeno y nos sentiremos siempre inocentes porque ni hemos viajado en yate ni en patera. Los culpables son los demás.


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miércoles, 14 de enero de 2015

SIN DIOS II

Ya hace unas cuantas lunas que hemos podido leer una carta del pibe Francisco en respuesta a Eugenio Scalfari, fundador del diario "La Repubblica" en la que aseguraba que “no hace falta creer en Dios para ir al cielo”, basta con “obedecer a su propia conciencia”. Y en su reciente visita a Albania afirmó que “matar en nombre de Dios es un sacrilegio y discriminar en nombre de Dios es inhumano”. 
Desde luego, ha habido y habrá muchas personas en el mundo no creyentes que han hecho el bien y que de existir el cielo, tendrán una entrada vip para acceder a él. Y estaremos todos de acuerdo que por el contrario, las mayores atrocidades de la humanidad se han hecho en nombre de Dios, cada cultura el suyo.
En estos días, en los que todos nos hemos sentido ciudadanos parisinos, hemos observado con estupor como algunos siguen matando en nombre de Dios y nos quedamos atónitos ante la frialdad de unas imágenes, que más que reales, nos parecen sacadas de una película de Quentin Tarantino haciendo real el dicho “la realidad supera a la ficción”.
Sin duda, nos enfrentamos a un futuro en el que las creencias religiosas serán el mayor problema social de nuestra maltrecha humanidad. La religión es la excusa necesaria y suficiente para que unos y otros estemos enfrentados y dispuestos a llegar a lo único que hoy en día no tiene solución: la muerte. 
No vale la pena morir por casi nada. La vida es para vivirla y es demasiado bonita para morir por ideales o creencias. Solamente podríamos incluir una excepción humana en esta generalidad que quizás parezca demasiado absoluta: cualquier padre o madre moriría por sus hijos aunque pocos se atreverían a matar por ellos. La condición humana puede llegar a entender este fanatismo natural (el amor de un padre hacía un hijo) pero lo que no llega a nuestro entendimiento es el resto de fanatismos tocados y manipulados con en esa barita mágica que se llama educación.
Y es aquí donde quiero llegar. Hemos visto como este domingo los líderes políticos caminan juntos por las calles de la ciudad de la luz en favor de la libertad y los ministros de interior europeos y de Estados Unidos celebran cumbres para tomar medidas políticas urgentes contra el terrorismo pero me temo que serán pan para hoy y hambre para mañana. Hemos de ser conscientes que un niño no nace terrorista, se hace, lo hacen. Lo educan y adoctrinan para que en nombre de no sé qué Dios odie al prójimo que aunque sea como él, no piensa como él. Y puede llegar a cometer los actos más bárbaros e inhumanos que sea capaz. Como dijo Nelson Mandela, la educación es el arma por poderosa del mundo. Necesitamos menos política antiterrorista y más educación antiterrorista. El actual mundo no puede vivir al son que marquen las religiones. Es y debe ser en nuestras escuelas, en sus escuelas, en todas las escuelas del mundo donde se fragua la propia conciencia y donde ha de comenzar la verdadera libertad del hombre.
Sin Dios se puede vivir pero sin educación no se puede convivir.


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martes, 6 de enero de 2015

NO ME REGALES UN ROLEX, REGÁLAME TIEMPO EN TU PIEL

¡Qué gran verdad! Hacemos regalos y regalos para sustituir lo más preciado que tenemos las personas: nuestro tiempo. Ese bien cada vez más escaso y que a medida que nos hacemos mayores, más valoramos se convertirá en el oro del siglo XXI. 
La falta de tiempo se ha convertido en la mayor esclavitud del mundo occidental actual. Queremos hacer mil cosas a la vez y apenas somos capaces de hacer una y queremos sustituir nuestro tiempo con regalos y bienes materiales que sólo poseen un valor monetario e intrascendente. 
Quizás algún día seamos capaces de compartir nuestro tiempo con las personas que están a nuestro lado, con las personas que sólo necesitan nuestra compañía. No necesitamos un rolex para vivir, ni una táblet, ni una casita de muñecas, ni la dichosa consola, ni un móvil, realmente sólo necesitamos la compañía de nuestros seres queridos, necesitamos su tiempo, su atención, su cariño, etc. 
Os recomiendo que veáis el anuncio de Ikea de estas navidades que va en esta misma dirección.
Hoy, proponte regalar tu tiempo, es gratis y te puede salir muy rentable.
¡Felices Reyes Magos!



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viernes, 2 de enero de 2015

PODEMOS

Este cartel del almacén de gas butano que se encuentra a la salida de La Bañeza junto a la palabra: PODEMOS (futura palabra del año que estrenamos) hacen un tánden premonitorio.
Si las encuestas se cumplieran, los castos dirigentes de PODEMOS se convertirán en casta y el gas inflamable que se observa en el ambiente político español podría explotar con varias ramificaciones económicas difíciles de prever. Desde luego nuestros políticos tradicionales llevan mucho tiempo fumando y encendiendo el fuego de la desesperanza y el hartazgo entre la gente sin aportar soluciones palpables. Se auto-protegen los unos a los otros y no evolucionan por miedo a ser desbancados del puesto.
De repente, aparece un personaje educado y con labia dispuesto a encender la hoguera de San Juan en el mismísimo centro del almacén para que explote todo y se produzca un cambio radical en la sociedad política de España. 
Este 2015 electoral, a los ciudadanos nos darán dos cerillas en forma de voto. Nosotros decidimos si encendemos o no el gas inflamable o nos conformamos con que aparezca petroleo en Canarias.
¡Feliz año 2015!



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