viernes, 19 de junio de 2015

tombé PAS DE BOURRÉE GLISSADE GRAND JETÉ


Aunque es muy recomendable, en ocasiones, no hace falta ir a la ciudad más visitada del mundo: London, para ver en las calles mensajes, grafitis o pintadas respetuosas y con un cierto gusto artístico más allá del tradicional “te amo 18”, “puta Valladolid” o similares…
Si en estos días primaverales has paseado por la ciudad de León, quizás habrás visto en ciertas paredes callejeras este pequeño mensaje en francés: “tombé PAS DE BOURRÉE GLISSADE GRAND JETÉ” acompañado de un dibujo pintado con el color de la sangre. En él puedes ver fácilmente un corazón, un tutú de plato (lo que viene a ser una falda con forma de plato) y unas puntas. Si todavía no te has fijado en él, seguro que después de leer este artículo, lo verás en más de un sitio.
Los no iniciados en ballet, nos preguntamos: ¿Qué coño es eso? ¿Qué quiere decir? El traductor de google no nos da ninguna pista porque  traduce “Bourree cayó NO TIRO DIAPOSITIVA GRANDE” un sin sentido. Pero cuando la máquina no resuelve nuestra ignorancia, hay que acudir al método tradicional: preguntar a alguien que sienta el frio del invierno y el calor del verano y que sepa o practique este pequeño gran arte. Y parece ser, que no tiene traducción. Es una frase típica, más bien la frase típica. Se traduce en un paso más o menos elemental con un gran final en forma de spagat en el aire no apto para iniciados. Lo que viene a ser el “tic y taca” en el fútbol.
Diariamente, miles de niñas y algún atrevido niño, tienen la suerte de viajar a un mundo deportivo y artístico distinto al que reina en nuestros tiempos donde la competitividad lo copa todo y apenas deja espacio para la educación, el arte, el sentido. El ballet se sitúa en un espacio diferente. Se aleja del ganar a toda cosa, de superar al contrario ya sea en el tiempo o en el marcador. Estereotipos estos que predominan en nuestra sociedad desde la tierna infancia.
Practicar ballet, implica sacrificio, concentración, exigencia máxima pero siempre con una sonrisa. Se sonríe incluso en estado de agotamiento. ¿Han visto a los Nadal, Gasol, Alonso o Ronaldo sonreír mientras están practicando sus deportes? ¡Coño, si parece que están enfadados y casi amargados realizando lo que más les gusta! Estos grandes deportistas, que en sus diferentes disciplinas se pueden acercar al arte, son el espejo en el que se reflejan nuestros hijos, el modelo al que quieren parecerse e imitan constantemente. Son modelos demasiado tristes. Y esta tristeza sin darnos cuenta va calando en nuestros infantes.
Por el contrario, los bailarines y bailarinas mantienen la sonrisa incluso en los ejercicios más extenuantes, siempre bien posicionados, con la espalda recta, la cabeza mirando al frente, esa melena recogida en forma de moño, los brazos elegantemente distribuidos, las piernas rectas y esos pies que parecen despegan del suelo con la facilidad de un drone volador. ¿Estará la diferencia en que las bailarinas se ejercitan frente a un espejo que nunca engaña y muestra la realidad real? Quizás deberíamos vivir con un gran espejo para vernos continuamente la cara de circunstancias que diariamente exhibimos a nuestros semejantes, un semblante entre triste y preocupado que no nos deja sonreír. Deberíamos practicar el ballet para aprender a sonreír continuamente y en cualquier circunstancia, deberíamos bailar, deberíamos mirarnos al espejo del alma y sonreír y sonreír y sonreír y sonreír…

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lunes, 1 de junio de 2015

FELIPE VI "EL BREVE"


Pobre Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia. A menos de un mes de cumplir un año de reinado y ya hay gente que además de los tratamientos oficiales de Su Majestad, Vuestra Majestad, Majestad, Augusto Señor y Señor le añaden "el breve", impulsados más por un deseo que por una realidad.
Si se trata de tiempo y no de estatura como es conocido históricamente el rey de los francos Pipino el Breve con 137 cm de estatura; a Don Felipe hay que sumarle 60 cm más: con sus casi dos metros juega con ventaja respecto al franco.
El caso es que en la vertiginosa evolución social y pacífica de estos últimos 40 años, la monarquía en España ha jugado un papel protagonista. Después de la etapa de dictadura se necesitaba y se buscaba estabilidad y se encontró en la figura de un rey que a pesar de sus meteduras de pata supo asentarse y acomodarse entre los españolitos. Don Juan Carlos fue el rey de nuestros padres y en general hasta los más republicanos se convirtieron al "juancarlismo".
Y ahora en estos años diez (nadie habla de los años diez) camino del tercer milenio Don Felipe deberá saber buscar el sitio en la historia para que sus súbditos se sientan cómodos con el Jefe de Estado.
Sin duda, desde la lejanía que da ser una persona normal de provincias (esto de normal podría ser discutible) Felipe "da el pego". Todo el mundo le califica como muy preparado y como una persona sensata y digna de ocupar un puesto que en origen le vino por ser "hijo varón legítimo de" pero que deberá certificar día a día ante los ojos atentos de un pueblo español ávido en sacar puntilla de donde no hay y poco entrenado en repúblicas.
El tiempo dirá si Felipe es capaz de amortiguar con su soberana presencia los pitos futbolísticos de dos comunidades eternamente aspirantes a Estado. Pitos o silbidos en situaciones festivas que no terminan de refrendarse en la seriedad y legitimidad que dan las urnas.



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